miércoles, 10 de junio de 2015

Gotas Libertinas






El cubito de hielo brincó 
por tu piel quemante...
Mis manos temblorosas
lo retuvieron contra el 
nacimiento de tus
generosos pechos.
Y... extasiadas algunas gotas
convirtieron-se en diamantes...
Éstas, rodearon tu cuello,
engalanando tu acaricia-ble cuerpo.
Otras mas audaces y libertinas...
Bajaron-se a tus muslos,
y, justo en tu entrepierna
se filtraron, como amantes...
Entonces mi boca, un tanto tímida,
buscó besar tu espalda,
y, sorprendida encontró,
el nacimiento de tus alas rosas...
Buscó también mirar tus ojos,
y, en ellos... ¡te lo juro por Dios!
encontró la dicha.