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lunes, 11 de enero de 2016

Agua Tibia



















Dos años después de vivir juntos,  de conocernos a fondo en nuestros gustos, en lo romántico...  Incluyendo nuestra intimidad.  Nos dimos cuenta mi esposa Gilda y Yo,  de que había disminuido la chispa del enamoramiento. No es que dejáramos de querernos… Honestamente  creo que la rutina nos hizo desearnos menos. Gilda tenía mi edad, era bastante atractiva: 27 años,  morena clara, ojos negros, labios rojos en forma de corazón, nariz chata, 1.73 centímetros de estatura, de abundante pelo castaño, pechos redondos, tremenda cadera y piernas firmes… Últimamente nuestras relaciones íntimas eran un tanto aburridas. Creo que, cogíamos solo para cumplir con el requisito, ¡Dios! ¿Que nos había pasado? Ambos habíamos hecho lo posible por reanimar esa chispa, esas ganas de cogernos rico, como antes sin resultado alguno. Hasta que esta noche, antes de tomar nuestro baño habitual, mientras nos disponíamos a desnudarnos para entrar en la tina de baño... Al quitar tu blusa, intentamos hablar al mismo tiempo, sin embargo yo me adelanté y comenté en voz alta: _ Oye amor, fíjate que hace un rato al salir de la oficina, me encontré a Celia mi antigua novia y he de confesarte que intentó besarme... De inmediato Gilda se interesó, sus pezones se pusieron duros, se mordió los labios y sus ojos brillaron. Lo cierto es que mi miembro también reaccionó  y se puso  duro  como una roca…  Gilda no ocultó su interés y con voz ronca por la excitación preguntó, _ Y tu, ¿qué hiciste Rene?  _ Este, yo… bueno, ¿Qué ibas a decirme amor? _ En cuanto termines te digo cielo, contestó Gilda.   Bueno, como te iba diciendo mi ex-novia Celia alcanzó a besar mi cuello… Mientras yo hablaba Gilda se puso muy cachonda y no entendía el porque. Ella optó por quitarse el brasier y sus senos brincaron en el aire para después oprimirse a mi pecho desnudo, yo los chupé en seguida.   Mi esposa tiernamente musitó, _ Sígueme contando Rene,  ¿sentiste algo cuando Celia te abrazo? _  Si amor, ella aprovechó el abrazo para bajar su mano y agarrarme el pene, realmente me tomó por sorpresa y muy a mi pesar mi verga respondió… Por supuesto, no quise seguir más allá… Esto ultimo mi esposa ya no escuchó y... Crispada por los nervios, empezó a desnudarme por completo, sus manos se fueron directo a mi verga que seguía dura como el granito y no dudó en manosear cada rincón de mi órgano sexual incluyendo mis nalgas. Yo gemía de placer, _ Aaahhh!!! Murmuré besando sus labios. Y aquí, Gilda  soltó a bocajarro, _ Mi vida, he invitado a un amigo, ¿te importaría compartir con Él, el Agua Tibia de la bañera? Entonces, mi rostro se ruborizó. Instantáneamente comprendí su nerviosismo y  mi mente enloqueció de lujuria. Ella miró mis ojos y besó ardientemente mis labios, añadiendo: Quizás sea lo que hace falta para recobrar la chispa del deseo, realmente te amo y quiero hacerlo cielo... El frenesí que sentí me hizo aceptar la propuesta… Por ello asentí, acariciando lascivamente todo su cuerpo con inusitado vigor. Un minuto después su amigo Diodoro estaba a nuestro lado. Apenas con una pequeña toalla en la cintura, misma que no ocultaba un miembro de regular tamaño con un glande circuncidado, rojo… El chico tendría 23 años, moreno, atractivo,  1.70 de estatura, delgado, disponible… Nos saludó con una tímida sonrisa, parecía un tanto cohibido... Cortesmente respondí al saludo, _ ¿Qué tal? Diodoro, adelante, siéntete como en casa... _ Claro, si este, bueno... ¡Gracias amigos! dijo un tanto nervioso, por ello se quitó la toalla y  tomó la mano que le ofrecía Gilda. Aquí sin querer, al entrar a la tina, su verga chocó contra uno de sus senos, _ Uuppsss! Perdón, amiga… Mi esposa sonrió y coqueta respondió: _ No tienes que disculparte Diodoro, de eso se trata de que choques tu verga conmigo en donde quieras… Mi ahora lujuriosa conyuge descaradamente  inició una larga caricia,  primero fue un abrazo prolongado con un beso cachondo en los labios y un manoseo libidinoso por los glúteos hasta llegar  a su falo... Aquí es donde Gilda se agacha y con mucha excitación enjabona ese considerable trozo de carne que se mantuvo erguido en todo lo alto. Luego, seductoramente giras tu mojado cuerpo, quedando tu culito  muy cerca de esa rica verga y me pides que acerque la mía a tu urgida boca… Mientras  el chico te mete su tranca hasta el fondo, tu inicias una febril mamada  en mi polla que se regocija al verte penetrada por el ano, por otro hombre.  _ Aaaggg!!! Gritas de dolor primero y después de placer, ¡tu emoción no tiene límites!  Así Dio, animas al chico, ¡métemelo hasta el fondo! _ si Gilda con muchooo gustooo… Concedió el muchacho, Aaaggg!!! Acto seguido, vuelves a meter  mi verga en tu boca y chupas… _ Aaahhh!!! ¡Que rico me lo mamas querida! No te detengas, gemí. Mientras, el invitado te bombea por atrás apoyando sus manos en tus caderas. Se mueve de afuera hacia adentro, enterrando con facilidad esa verga, cada vez con más fuerza.  Así, de esa forma continuamos disfrutando, Gilda por su lado chupaba mi miembro con verdadero esmero, estimulada por su amigo al ser ensartada en su culito _ Aaaggg!!! gritó el chico me vengo... _ Yo tambien amor no pares, me corroooo... Gilda entonces disfrutó al maximo y aguantó ambas embestidas, hasta que ya no pudo contenerse y se desfogó, desmadejandose completamente entre sus dos amantes.
_ Aaaggg!!! que delicia, jamas sentí algo parecido declaró, agregando a continuación: Gracias chicos ¡me siento fantástica! y mirándome intensamente, externó: Te amo querido, en verdad ¡te amo! _ ¡Yo también te amo Gilda! después de un rato los tres nos acariciábamos   felices, disfrutando del Agua Tibia de la bañera. Quizás la próxima invitada sea mi ex-novia Celia...