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miércoles, 16 de diciembre de 2015

La Novia del Carpintero













El carpintero llegó puntual a la casa de su novia. En esta ocasión tenía la encomienda de colocar un cortinero en una de las ventanas de su recamara… Eran las 10:00 a.m. cuando Abelardo tocó el timbre, Ding! Dong!  Un sonido musical se esparció hacia el interior   _ Ya voy, ¡Ya voy! Un momento… dijo una vivaracha chica, finalmente abrió la puerta diciendo, ¡Hola, buenos días cielo!  ¿Cómo estás? _ Bien amor, aquí llegando, listo para empezar a trabajar.   _  ¡Qué bueno!, adelante pasa, perdón pasen, rectificó al darse cuenta de que había un joven al lado de su novio. Mariana, miró atentamente a los hombres, Abelardo, su novio, era un tipo muy agradable de rostro simpático, de facciones finas, moreno, de 35 años, de 1.78 de estatura, delgado, pelo castaño, ojos negros, labios regulares, rostro ovalado, mentón firme, hombros anchos, cintura breve, nalgas bien puestas, macizas, piernas largas… por otro lado, Ariel era su nuevo ayudante.  El chico tendría unos 23 años, moreno, misma estatura, ojos claros, cabello negro, sus labios eran más carnosos, derrochaba sensualidad, se miraba más viril…  Por supuesto, se cuidó de no mencionarlo. Como quiera, solo sintió un ligero goce, un pequeño temblor entre las piernas…  Pronto, los hombres pasaron y se dedicaron a hacer su trabajo mientras ella se ocupaba de sus cosas.  Más tarde, Mariana se dió un refrescante baño y frente al espejo se miró: Era muy bonita,  de 1.70 centímetros de estatura,  con 34 años, de piel blanca, ojos negros, boca gruesa, labios rojos,  de complexión delgada,  hombros estrechos, cuello largo,  sus pechos sin ser grandes eran muy llamativos. Tenía un vientre plano, sus caderas eran preciosas,  especialmente cuando se ponía unos pantalones bien ajustados.  Éstos realzaban sus nalgas, es decir, la tela se metía entre sus glúteos, permitiendo a los hombres admirar a su paso ese culo sensacional. Obvio,  la chica lo sabía y le gustaba. En este momento, sin saber todavía porque, decidió usar  unos jeans   blancos que le sentaban de maravilla, una blusa azul un tanto holgada que caía a la altura del ombligo y zapatillas negras  de tacón alto. Más tarde, La anfitriona  pasó a la sala.  Abelardo y Ariel habían acabado su trabajo y se encontraban charlando sobre ello. El mayor de ellos al ver a su novia le dijo orgulloso _ Ya terminamos amor,  inclusive colocamos las cortinas, si gustas echarle un vistazo...  _ Gracias cariño, ¡eres lo máximo! lo haré más adelante, primero les traeré un refresco ¡se lo merecen! dicho esto último la mujer se acercó a uno de los anaqueles y se agachó por unos vasos. Aquí es donde Mariana supo el por qué se vistió tan provocativamente, quería impresionar al ayudante… y, ciertamente lo logró. El joven le miró el culo a Mariana  que no dejaba nada a la imaginación, pues inclusive el hilo dental de la tanga se perdía entre esos cachetes carnosos, comibles.  El chico tragó saliva e hizo un  comentario,  _ Válgame dios, ¡que hermosa eres! Con razón Abelardo está muy enamorado de ti. _ Gracias Ariel, dijo la sensual  mujer, con permiso, no tardo. Ella se retiró contoneando sus caderas hacia la cocina, los hombres no perdían detalle.  Ariel no aguantó la emoción y sufrió una violenta erección. _ Ooohhh!!! Que buena está tu novia, dijo un calenturiento chámaco, tratando de acomodar su miembro bajo el pantalón… _ El carpintero sonrío y dijo divertido, si Ariel, Mariana es muy linda, concedió, y si, tienes razón, ¡está muy buena! aceptó. La chica regresó con la bebida y los observó de reojo, especialmente al chico, este tenía un gran bulto en su entrepierna, era imposible disimular lo cachondo que se había puesto, solo de verle  su culito... Mariana sintió correr un hilillo viscoso en su intimidad y un intenso placer la invadió... Una vez que saciaron la sed, la bella chica les dijo  _ Mi cielo, ¿les gustaría tomar algo más fuertecito?  ¿Un brandy quizás?   _ A mi francamente me apetece una cerveza, contestó Abelardo  _ Yo prefiero un brandy opinó el chico, digo, si no es molestia… _ No es molestia Ariel, claro solo te daré máximo dos copas, hay que tomar con moderación, contestó sonriente la chica y yo tomaré un amaretto, finalizó. Momentos después, los tres estaban disfrutando de sus respectivas bebidas, escuchando música romántica, el chico no dejaba de mirar esos pechos que se le antojaban para oprimirlos, chuparlos, incluso fantaseó con poner su verga entre ellos… _ Ooohhh!!! Que ricas tetas, Suspiró, entre dientes, _ ¿Decías algo Ariel? _ No, perdón, lo que pasa es que con las 2 copas que me he tomado ya me está dando sueño… sigan platicando, por mí no se preocupen. Dicho lo anterior, cerró los ojos y trató de relajarse, pronto ya estaba durmiendo. Abelardo y Mariana se miraron con lascivia, el carpintero desinhibido se levantó y le arrimó un beso muy ardiente a la chica al tiempo que la levantaba y le agarraba las nalgas, Ella super-excitada le respondió metiendo la lengüa entre sus labios y se las arregló para sacar su verga ya enhiesta del pantalón, frotándola delicadamente sobre su pelvis, tratando de no hacer ruido, pues el chico parecía dormir, la pasión empezaba a desbordarse...  El carpintero siguió manoseando a su novia, ahora le estaba quitando la blusa, dejando al descubierto sus pechos, agachándose a ellos para mamarlos con fruición, ella gimió _ Ooohhh!!! cariño, que rico!!! exclamó mirando al ayudante que,  aunque dormía, extendido sobre el sofá  ya tenía los pantalones abajo, sus genitales a la vista, su enorme verga parada, evidentemente más grande que la del  novio y unos testículos gordos, repletos de esperma...  -seguro tiene un sueño húmedo- pensó Mariana,  eso la proyectó a la lujuria, la puso más caliente. El carpintero intentó conducirla hacia el dormitorio pero ella se lo impidió, lo miró intensamente a los ojos y con la mirada ardiente le hizo saber que deseaba coger también con el chico.  El novio, volteó a ver a su ayudante y entendió el porqué.  Así es que,  también él se calentó y aceptó acompañar a su chica en sus mas bajas pasiones. Acto seguido, se desnudaron y el carpintero acomodó a Mariana boca abajo, de tal forma que la boca  femenina quedó  a escasos centímetros de la gruesa verga de Ariel, que seguía durmiendo... Abelardo se agachó y sin más hundió la cara en el culo de la apetecible chica, usando su lengua, recorrió el ano y esos labios vaginales, chupando, saboreando las mieles sexuales. _ Aaaggg!!! Mariana gritó y abrió la boca extasiada.  Al tiempo que pasaba su lengua por la abertura del glande de Ariel, para después atraparlo en su boca, mientras Abelardo seguía chupándole el culo, ella tomó la verga del chico con sus manos y la masturbó inclusive con sus pechos, para después  mamar sus testículos, de hecho, no le importó haberlo despertado, la chica seguía dando rienda suelta a su perversión... En efecto, Ariel despertó y enseguida comprendió la situación, por lo que excitadísimo tomó del cabello a Mariana y empujó su tranca hacia la boca de la chica procurando no lastimarla. Acto seguido Mariano, dejó de humectar el culo a su chica y puso su verga en la entrada de su dilatado ano, la penetración llegó lentamente, primero fúe el glande, después el cuerpo cavernoso, para seguir empujando violentamente, sacando la verga hasta el inicio para volverla a meter con fuerza…  La cogida fue espectacular, Mariana gritaba con frenesí al tiempo que seguía mamando el fierro del chico, éste entraba y salía gustoso… a punto de eyacular, Ariel empezó a rugir _ Me vengo Mariana Aaaggg!!! Casí inmediatamente siguió el novio, _ Aaaggg!!! Yo también amor, ¡me vengo! Que rico Aaahhh!!!  Para ello la chica siguió chupando esa verga que eyaculaba sin parar en su boca ya roja por el esfuerzo,  y continuó moviendo su formidable culito todavía con el miembro adentro recibiendo un líquido caliente…  en el estertor ella sentía tanto placer que quería seguir cogiendo… _ Aaaggg!!! Yo también me corro, ¡no dejen de moverse! Aaahhh!!!  Al ver que el novio sacaba el miembro de su culo y la verga del chico seguía erecta, sin pensarlo lo  ensartó en su vulva, quedando arriba de Ariel  y entonces ella siguió moviéndose, _ Ya casi termino, muévete  no te detengas así ¡mételo todo! Aaaggg!!! Me vengooo... aaahhh!!! Ooohhh!!! ¡Que placer chicos! Gracias por cumplirme esta fantasía. Dijo, limpiandose con el dorso de la mano la comisura de sus labios aun con semen escurriendo. Un rato después los 3 pasaban a la recamara. Por supuesto, lo mejor estaba por venir…