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martes, 12 de abril de 2016

Masaje









En principio, mis manos recorriendo tus hombros fueron mi mejor herramienta... Te encontrabas desnuda, sentada en un banco sin respaldo, tu espalda brillaba bajo una finísima capa de aceite de almendras. Mi mente se concentró en dar masaje en tu cuello... Mis dedos hábiles tropezaban en tu piel blanca, delicada y tersa.  Gemiste y mis manos continuaron trabajando sobre tu espalda,  mi entrepierna sintió un aguijón, mi pene despertose al deseo. Ahora las palmas de mis manos ejercían presión sobre tu zona lumbar y tu mostrabas satisfacción dando grititos.  Para entonces mi miembro ya estaba completamente parado, aunque yo trataba de disimularlo. Un momento después no se como, una de mis manos lo liberó de su encierro... Yo haciendo un esfuerzo por contenerme subí nuevamente mis manos a tus hombros pero inconscientemente atraje tu cuerpo hacia mi verga que feliz se desplazó sobre tu espalda baja... Inmediatamente sentiste esta masa de carne sobre tu piel y balbuceaste...  _ Aaaggg!!! Que haces? no vez que me vuelves loca? Aaahhh!!!!. Sollosaste con gozo a la lujuria y te levantas del asiento repegando tus nalgas redondas a mi pene que resbaló como cuchillo en mantequilla sobre tus redondeces. La lujuria que obsesiona tus sucias pero cachondas fantasías te hacen pedir que acerque mi verga a tus pechos.  Para eso te volteas quedando de frente y mi fierro siempre creciente golpea tu panochita queriendose enterrar en ella... Entonces, me lo impides y tus manos entran en acción: Con  entusiasmo te llevas este falo caliente hacia tus gloriosos pechos dando con ellos una libidinosa masturbación. A veces también tu boca saboreaba mi glande, el cual, no tardó mucho en convulsionar y al fin logré venirme en esas bubis... Un chorro de esperma salió con fuerza y salpicó parte de tu cara. Entonces, en el estertor de la eyaculación chupaste mi verga hasta arrancar la ultima gota, hasta saciar tu sed de amante, hasta saciar la lujuria obsesiva de esta fantasía tuya.
Después el placer mismo nos absorbió y absortos nos entregamos, como mansos corderos...




























jueves, 23 de octubre de 2014

Aquí se ama.













Por un momento cerré mis ojos, tratando de guardar en mi mente, tan erótica imagen. Respiré, una salvaje mezcla de perfume, sudor y sexo llegó hasta mis pulmones, inmediatamente los abrí, y no, no era un sueño, tu estabas allí,  una deliciosa mujer, una real visión. Tu, mi mas caro anhelo, la de mis sueños húmedos... 
Estás ahora en carne y hueso sentada al borde 
de un sillón tantrico, solo te cubres con una 
minúscula bata de seda 
dejando al descubierto tus encantos.
Con una lúdica sonrisa y tu dedo índice me indicas 
que me acerque. 
Yo no dudé ni un segundo, por lo
que, rápidamente llegué a tu lado
 y te abracé besándote los hombros. 
El calor subió a nuestros cuerpos, en la habitación todos los ruidos se tocaban en generosa orgía... 
Anticipando el sexo que se
avecina, sexo de antología. 
En ti mi amor, todo es perfecto, 
tu cabeza con el pelo rojizo  recogido,
 los labios que aprisionan los mios, 
tus hombros que sostienen mi confiado rostro, 
tus pechos redondos, y
esas largas piernas que ligeramente abiertas, 
me lanzan provocante reto... 
 Los besos nos llevaron a las caricias 
y estas continuaron en el novedoso 
banco tantrico, 
las manos se multiplican por la demanda de tantas caricias, de manera que tengo que utilizar mi lengua
 para estimular ese palpitante clítoris...
El banco sexual es tan cómodo 
que te permite hacerme una felacion profunda
 y así formar un formidable 69...  
Después le siguió la gloria. 
Luego entonces, 
nos reacomodamos sobre el accesorio sexual 
y quedé sobre ti, en posición misionero, 
me dispuse a penetrarte por delante, 
ya estabas lo suficientemente lubricada, 
no obstante a mi glande le unté un poco de ungüento, 
pues aunque no es muy grande, si es muy grueso...
 Ambos lo sabíamos
 y por ello lo introduje despacio al principio, 
luego, fue intenso, 
de una velocidad trepidante,
 a veces ondulante.
Un mete y saca de extremo a extremo, profundo. 
Quería llevarte en mi loca carrera hasta el fin del mundo, quería contigo detener
el tiempo... 
Finalmente mis manos alzaron
 tus piernas sobre mis hombros, 
variando ligeramente la posición. 
Sin dejar de moverme, 
mi verga se aferró a tu vulva verbellon, 
quien ya se empujaba hacia
mi con fuerza, 
y ambos nos perfilamos a la recta final. 
ambos llegamos juntos...
la felicidad enseguida nos alcanzo.
Aqui, no solo es sexo...
Aqui, tambien se ama.



escritor:
cesar augusto jimenez cuenca.