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martes, 12 de abril de 2016

Masaje









En principio, mis manos recorriendo tus hombros fueron mi mejor herramienta... Te encontrabas desnuda, sentada en un banco sin respaldo, tu espalda brillaba bajo una finísima capa de aceite de almendras. Mi mente se concentró en dar masaje en tu cuello... Mis dedos hábiles tropezaban en tu piel blanca, delicada y tersa.  Gemiste y mis manos continuaron trabajando sobre tu espalda,  mi entrepierna sintió un aguijón, mi pene despertose al deseo. Ahora las palmas de mis manos ejercían presión sobre tu zona lumbar y tu mostrabas satisfacción dando grititos.  Para entonces mi miembro ya estaba completamente parado, aunque yo trataba de disimularlo. Un momento después no se como, una de mis manos lo liberó de su encierro... Yo haciendo un esfuerzo por contenerme subí nuevamente mis manos a tus hombros pero inconscientemente atraje tu cuerpo hacia mi verga que feliz se desplazó sobre tu espalda baja... Inmediatamente sentiste esta masa de carne sobre tu piel y balbuceaste...  _ Aaaggg!!! Que haces? no vez que me vuelves loca? Aaahhh!!!!. Sollosaste con gozo a la lujuria y te levantas del asiento repegando tus nalgas redondas a mi pene que resbaló como cuchillo en mantequilla sobre tus redondeces. La lujuria que obsesiona tus sucias pero cachondas fantasías te hacen pedir que acerque mi verga a tus pechos.  Para eso te volteas quedando de frente y mi fierro siempre creciente golpea tu panochita queriendose enterrar en ella... Entonces, me lo impides y tus manos entran en acción: Con  entusiasmo te llevas este falo caliente hacia tus gloriosos pechos dando con ellos una libidinosa masturbación. A veces también tu boca saboreaba mi glande, el cual, no tardó mucho en convulsionar y al fin logré venirme en esas bubis... Un chorro de esperma salió con fuerza y salpicó parte de tu cara. Entonces, en el estertor de la eyaculación chupaste mi verga hasta arrancar la ultima gota, hasta saciar tu sed de amante, hasta saciar la lujuria obsesiva de esta fantasía tuya.
Después el placer mismo nos absorbió y absortos nos entregamos, como mansos corderos...