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martes, 17 de noviembre de 2015

Autobús










   

    Saliendo del trabajo,  voy   contento ya que tengo una cita de amor contigo... Por supuesto, media hora antes de llegar me he tomado una píldora de viagra, pues no quiero dar un gatillazo, es decir, no quiero defraudarte en mi rendimiento sexual. A eso de las 23:50 de la noche abordé el autobús que me llevará a mi destino, un discreto y elegante hotel, allá por el centro de la ciudad de México. Pues bien, el autobús está atestado de gente, la mayoría regresa de sus actividades cotidianas, la gente se mira agotada, en un lunes como este, los olores se esparcen por entre los usuarios del transporte, sudor, restos de perfume, mujeres conservando aun la simpatía natural, los hombres, algunos dormitando, otros con el cansancio en el rostro... El chofer nos obliga a pasar  hacia el fondo y no me queda más remedio que avanzar hacia atrás. Al pasar por entre la gente mi pene rosa  algunos traseros y empezó a respingar... Por fin  llegué al fondo y unas nalgas femeninas llamaron mi atención, es decir, mi verga de 35 años y con el efecto del viagra se posó en unas juveniles nalgas, dicho trasero era el de una joven de no más de 20 años. El caso es que justo mi pene se detuvo entre los glúteos y quedo-se ahí,  atrapado en ellos… La chica, por cierto, de rasgos orientales, delgada, buen cuerpo, senos pequeños, un culo bien formado... pelo negro y ojos del mismo color,  giro la cabeza lentamente hacia los míos y supongo que mi rostro  no le fue indiferente, por lo que no intentó empujarme o hacerse a un lado... Por el contrario, parecía disfrutarlo, pues abrió un poco las piernas y paró su trasero en mi dirección... Mi verga sintió ese culo desafiándolo, yo dudé un segundo, pues mi intención era darle a mi amante  una cogida memorable y esta niña se me había lanzado sin pudor alguno... ¡Diablos! me encontraba ahora en una encrucijada moralista, "mi pene erecto por la pastilla azul"  me exigía saborear ese culo que se me daba en forma inmediata... Y yo queriendo posponer la excitación para entregarme a mi amante que me esperaba en el hotel. Por lo que decidí no hacer nada... Pero, no había forma de moverme sin que la chica  interpretara únicamente la dureza extrema de mi pene y su evidente calentura.  Por lo que, ella que ya estaba a punto, se dejó llevar y tomó la iniciativa. Aprovechó un momento en que el autobús brincó a consecuencia de un bache.  En ese instante se alzó la minifalda y se bajó su tanga blanca.  Quedando  con el culo al descubierto… Ante esta evidente invitación, mi verga enloquecida reaccionó y ordenó a mi mano derecha acariciar esas nalgas níveas y a mi mano izquierda ¡sacarla de una maldita vez!  para así poder enterrarse en ellas... Mi mano derecha acarició esas pequeñas nalgas, mis dedos recorrieron a placer esos tiernos glúteos y entreabrieron la hendidura de su panochita que rebosaba un liquido espeso. La mujercita gimió y abrió aun mas sus muslos. _ Oooohhhh!!!! para esto, el pasajero que iba sentado desperto-se ante el aroma delicioso que despedía su imberbe rajita, esta quedó practicamente a la altura de su rostro. Entonces, el hombre de mediana edad, calvo, lampiño, de labios gruesos y carnosos, aprovechó el momento  hundiendo su rostro empezando a mamarle con fuerza su clitoris... mientras tanto mi verga habia-se liberado y con la enjundia que me da el viagra busco penetrar a la libertina chámaca. No pude hacerlo en los primeros embates, hasta que una mano del calvo tomó la punta de mi pene y lo guió en la dirección correcta. un segundo después, la escuincla grito de gusto _ Aaaggg!!! Grito que se ahogó al instante, pues ella misma se tapo la boca con su mano. El calvo no perdió el tiempo y comenzó a comerle sus tetas. Ella movio-se con gusto al sentirse atrapada entre dos hombres. La  gente ni se inmuto, la luz es poca en ese autobús y los pasajeros están  acostumbrados a las escenas sexuales de quienes viajan en la parte posterior. Yo seguí cogiendo con cierta calma a la chica, en parte, no quería terminar pues recordaba mi cita, pero... También mi culo quedó expuesto al bajarme los pantalones y alguien aprovechó la ocasión. Al momento, sentí una boca besar mis nalgas y una lengua viscosa taladrar mi ano. quedé perplejo, jamas me habían tocado de esa manera, mi verga sintió un latigazo y frenética aceleró sus embestidas hasta eyacular en la cavidad de la caliente chica, mi grito fue un susurro... _ Aaaggg!!! ¡gemí, fue algo delicioso... Mas tarde, cuando llegué al hotel mi novia abrió la puerta y me recibió con un fogoso beso, le respondí todavía con excitación. Entonces, mi verga creció al recordar la inesperada mamada de un rostro barbado, varonil y lleno de testosterona en mi culito, que, lejos de ofenderse, disfrutó de lo lindo...